¿En qué medida afectan los problemas cotidianos y el stress al sexo?:

 

La buena salud es un concepto integral, al que no escapa la sexualidad. La escisión que habitualmente se crea entre sexo y salud, hace que muchos individuos que padecen disfunciones se alejen de la verdadera causa del problema y la compliquen. Un hipertenso o un obeso que padece una impotencia, difícilmente la asocie con su dieta y hábitos de vida. Sin embargo, existe una relación cierta entre colesterol alto, hipertensión o diabetes, y los problemas sexuales. Una buena irrigación sanguínea es fundamental para la respuesta sexual masculina y cualquier enfermedad que afecte los vasos comprometerá también el rendimiento erótico. Quienes han descuidado todas sus variables, con un sobrepeso marcado y el metabolismo desajustado (y muchas veces sin saberlo), que llevan una vida sedentaria, son grandes fumadores o beben en exceso; no están muy conectados con el erotismo en sentido amplio, sino en mayor medida con algo autodestructivo y de abandono. Son los que sostienen que los gustos hay que dárselos en vida, aunque esto implique ponerla en peligro y privarse tempranamente de una vida sexual plena.

Como esa axioma ridículo que sostiene que todo lo que es rico y me gusta me hace mal, por ende me lo van a prohibir por lo que, siguiendo esta falsa lógica, todo lo que hace bien y es saludable, es algo soso y aburrido. No pueden ir unidas una salud en deterioro con la buena sexualidad, entendida ésta como la actividad erótica plena y placentera. Alguien que no cuida su cuerpo -que no es un mero envoltorio que lo lleva de un lado para el otro-, ni hace actividades físicas, que no atiende su dieta, tarde o temprano comenzará a manifestar un menoscabo de su organismo. Y los genitales no están separados del resto del cuerpo.

¿El aumento de los lípidos aisladamente puede afectar la erección? 

Para ellos el problema está sólo en el sexo y no atienden que son diabéticos, dislipidémicos, obesos o tienen una presión altísima, y que se pasan todo el día sentados, ya sea en la oficina o frente al televisor. Por el contrario, deberían realizar una actividad física moderada y continua o practicar técnicas de relajación antiestrés. Otros no se detienen en el hecho de que están completamente estresados, sometidos a una fuerte presión o agobiados por una actividad laboral que les insume gran parte del tiempo. Un paciente mío con estas características decía: "mi drama es que el miembro viril se me porta mal, se me duerme". Al final del tratamiento me dijo: "ahora me doy cuenta que el que me portaba mal era yo y mi pene era el que pagaba las consecuencias".

Por dar un ejemplo: un consultante refiere haber perdido el vigor sexual; cuando lo sigo interrogando cuenta: "alguna vez me dijeron que tenía un poco de diabetes y que tenía que hacer dieta y bajar de peso". Como no se controlaba desde hacía años le pido análisis y allí la glucosa le da altísima, tanto en la sangre como en la orina. Otro caso, también con sobrepeso, triglicéridos y ácido úrico alto, refiere que tiene un poco de presión; pero el problema por el cual viene es una impotencia de larga data; cuando se le coloca el tensiómetro marca una cifra que obliga a enviarlo directamente al hospital. Esto es realmente confundir la parte por el todo y evidencia una capacidad de negación que complica las cosas.

Aunque resulte paradójico, estas personas siempre recurren a la frase "estoy tan ocupado que no tengo tiempo de ir al médico", aludiendo a la imposibilidad de hacerse un chequeo periódico o una consulta preventiva. Para referirse a estos pacientes, el Dr. Cooper -padre del aerobismo- tenía una frase: "Si usted plantea las cosas de ese modo, entonces primero tenga el infarto que luego le explicaré cómo tener tiempo para cuidar su salud."

¿Qué pasa con los otros factores de riesgo? 

Otros factores de riesgo son el tabaquismo y el alcoholismo: en este último caso no me refiero a quienes beben en una noche hasta embriagarse, sino al que podríamos denominar bebedor social: vale decir, aquellas personas que beben con motivo de una reunión, una cita, una cena o mientras miran el partido de fútbol por televisión. Se trata de un alcoholismo encubierto, que llega a ingerir importantes cantidades de alcohol a lo largo del día, entre el aperitivo, la botella de vino en la comida y el cognac o la ginebra antes de ir a dormir. A veces me preguntan qué considero un consumo moderado de bebidas alcohólicas: si bien no hay una medida igual para todas las personas sanas, podríamos decir que una o dos copas de vino (especialmente del tinto fino, debido a los polifenoles que contiene, con supuesta acción antiarterioesclerótica y antioxidante) serían aconsejables para el aparato cardiovascular. En cuanto a la cantidad de alcohol equivalente en las otras bebidas, habría que hacer un cálculo comparativo pensando en los grados de un buen vino que, en general, oscilan entre un 11 a 13 % (la cerveza está en un 4 a 5 % y las bebidas blancas alrededor de un 40% y los licores algo menos). El alcoholismo crónico debido a las hepatopatías, las polineuritis y el deterioro psíquico que traen aparejados es un célebre enemigo del sexo. Alguien denominó "impotencia del viernes a la noche " a esas situaciones donde el varón llega alcoholizado a la casa y pretende funcionar de manera óptima cuando está ebrio. El gran escritor norteamericano Charles Bukowsky (además célebre bebedor) decía: "si quieres beber ¡bebe!, pero si quieres hacer el amor : larga la botella".

¿El cigarrillo puede ser la causa de trastornos sexuales? 

Quiero aclarar que un fumador no se define solamente por la cantidad de cigarrillos que fuma, que en algunos pueden ser dos o tres atados diarios, sino también por aquello que lo lleva a fumar y cómo lo hace. Una persona que enciende un cigarrillo con la colilla del anterior, delata una personalidad ansiosa, que no tiene control sobre su conducta, que vive una situación de crisis que lo supera y lo sume en un estado de ansiedad. Es claro el dicho popular cuando afirma que él no se fuma al cigarrillo sino que el cigarrillo se lo fuma a él . Además de las altas probabilidades de producir una insuficiencia respiratoria o un cáncer de pulmón (por los grupos alquitranados y nitrosaminas que contiene), la nicotina produce espasmos en los vasos sanguíneos (a razón de ½ hora por cigarrillo) y tapona las arterias. Hemos hablado de la manera en que los problemas circulatorios repercuten en el organismo: las cardiopatías suelen estar a la orden del día en los fumadores.

Siempre se habla de los hábitos alimentarios que perjudican, pero: ¿No hay algún alimento que mejore? 

Así como he hablado de hábitos que deterioran la salud sexual, sería interesante saber si existen otros que favorezcan o mejoren el rendimiento. A mucha gente le obsesiona el tema de los alimentos afrodisíacos, pero afirmar que estos existen sería de alguna manera una exageración y una vuelta a las leyendas. De todos modos resulta innegable que algunos alimentos aportan nutrientes (vitaminas, minerales, enzimas, antioxidantes, sustancias tónicas y estimulantes, ácidos grasos mono y poliinsaturados) que mejoran determinadas funciones relacionadas con la sexualidad. Por ejemplo: el funcionamiento prostático está relacionado con los alimentos de la dieta. Algunos lo favorecen y otros lo perjudican: entre los primeros están los aceites de oliva, de sésamo, de ajo, de prímula y de salmón (se comercializan en cápsulas), pero si hablamos de productos oleaginosos, podemos citar algunos que, curiosamente, o no tanto, se rozan con toda la cultura popular sobre los afrodisíacos. ¿Quién no escuchó hablar de que la nuez o las almendras favorecen el rendimiento sexual? En este caso, las nueces, las almendras, tanto como las semillas de zapallo, girasol o sésamo, tienen una capacidad antioxidante por su contenido en vitamina E y ácidos grasos saludables, además de manganeso, zinc (mineral que tiene una función antioxidante y también es un nutriente prostático y testicular al igual que neutralizaría en parte la oxidación de las LDL) y magnesio que serían necesarios para la producción del líquido prostático y de los espermatozoides (en este caso en el testículo), además de proteger las arterias. También un suplemento alimentario como el polen de abejas es un buen tónico general y mejora la función prostática. Los picantes, la cafeína y el alcohol contribuyen a desmejorarla.

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